Pasión, Verdad, Totalidad. Es difícil reconstruir hoy el mundo romántico de época. Demasiadas cosas nos separan de él. Sin embargo, la categoría romántica se ha convertido en algo de nuestros días. Versionada por la sensibilidad actual, adaptada a otro momento pero con igual significado. Hablar de romanticismo representa sobre todo evocar esa correspondencia a través del tiempo. Lo que ha quedado como ser romántico, por encima de las épocas y circunstancias.
La palabra romántico sirve, popularmente, para designar un nivel exacerbado de los sentimientos. Son las novelas o historia <<románticas>>, donde el amor y sus complicaciones se convierten en una razón de ser. En este sentido, tiene un deje peyorativo. Equivale a una especie de analfabetismo del conocimiento humano, reducido a la mera combustión de los corazones.
Romántico también sirve para expresar un nivel caricaturesco de lo personal. Excéntrico o arrebatado. <<Es un romántico>>, se dice de alguien que vive fuera del sentido razonable de las cosas. En esta acepción, el término se emplea para designar movimientos a la moda. Formas de vestir, poses, músicas.
De una forma menos anecdótica, se tiene por romántico a quien rechaza los valores materiales en pos de los imposibles del espíritu, la libertad o los ideales. En los primeros años sesenta, se mimetizó el getso romántico como expresión de una postura anterior a los compromisos políticos. Rebelde frente a la sociedad <<neoclásica>> del positivismo tecnológico. La <<revolución interior>>, el valor de lo individual frente al grupo, las puertas de la percepción, la noción de la existencia como <<viaje>> personal, fueron ideas románticas.
Hoy, podríamos hablar de una vivencia de <<vuelta a la Naturaleza>> de claras resonancias románticas. El ecologismo supone la consideración del planeta como un solo organismo vivo, donde todo esta interrelacionado y nada carece de valor. Es una idea muy cercana a los románticos, aunque divergente en su moraleja. Para los defensores actuales del orden natural, elo significa sobre todo equilibrio y salud. Una conclusión lejana a los autores románticos, en general poco preocupados por las razones del cuerpo.
El romanticismo se convirtió así en uno de esos conceptos afortunados que, a partir de su nacimiento, se hacen imprescindibles. No delimitado a un tiempo o lugar precisos, sino definitorio de un estado del espíritu. O quizás mejor, referido a un paisaje del alma. Algo universal, aplicable desde el siglo XlX hasta el final de los tiempos.
Lo que para el hombre actual significa el vivir romántico podría resumirse en tres palabras: Pasión, Verdad y Totalidad.
Pasión porque el conocimiento romántico es un compromiso pasional. Que vibra en la fibra de la emoción. Lo romántico sobre todo se vive. Es experiencia y por ello nace en lo personal, en el yo sensible. La revolución romántica comienza en la utopía interior y tiene por hermana a la soledad.
El sentimiento romántico es Verdad por cuanto aspira a una explicación absoluta. Intenta dar un sentido al devenir individual, descifrar la partitura del Destino que todos llevamos en las manos. Es interrogante, dramático en su aislamiento, pero también colmado de sí mismo.
Verdad significa conciencia en cada instante y sentimiento. Frente a una humanidad dormida, representa una vigilia a veces enfermiza. Se opone a los que, en palabras de Heráclito, <<despiertos duermen; y al dormir están muertos>>. Por eso Verdad supone a la fuerza rebeldía e inconformismo.
Y por último, la Totalidad que convierte al mundo en un espejo de correspondencias. La obsesión romántica por el paisaje está transida de metaforismo. Nada es casual, todo forma parte de una misma composición en la que atisbamos un sentido difícil de explicar. La literatura puede ser música y ésta color. De todo ello surge el ritmo superior donde respiran los avatares, los presentimientos.
Ello lleva también a la redención de los aspectos oscuros de la personalidad. Hacer del sueño una patria universal, el país de donde todos salimos y al que aspiramos regresar. Y la imaginación activa como el único camino que conduce a la memoria oculta del Universo. Fascinante y terrible, sobrehumana. Llena de la fuerza ciega que se intuye en una tormenta de mar o en los sonidos indefinibles de la noche. El espíritu romántico se siente libre en lo sobrenatural, porque es el paisaje de los subterráneos del alma.
La mejor biblioteca romántica está en el interior de cada uno de nosotros. Todos podemos sintonizar con algunos deseos, luchas, deseperaciones, éxtasis y horrores que han definido el sentir romántico. El estremecimiento del hombre en rebeldia, que escribe con su historia la de toda la humanidad, es una experiencia compartida en mayor o menor grado. De forma más o menos consciente y voluntaria. Afortunada o trágica.
En una época en la que todo parece explicado, su rebeldía puede ser todavía la nuestra.
Luchar por la Pasión, la Verdad y la Totalidad.
Tomado de "El espíritu romantico" de Carlos Garrido, 1998.





Juanita
7 mar 2008 | 02:02 AM
Mira este post me gusta más... tiene mas fondo, mas discernimiento, me gustaría leer algo tuyo, acerca de lo que piensas, tu sentir. Saluditos.